CLoLAm
LA PALABRA
A veces la palabra,como espada templada sin dueño,sin morada.
Como la cera débil que el fuego la regala.
A veces la palabra se desliza en los labios,frágil,enamorada,
como el agua a la fuente,apenas sin rozarla.
A veces la palabra como nido se enreda en nuestras ramas…
No hay suficiente vida para desenredarla.
A veces la palabra se pasea en los valles,bajo la luna clara
y te mira a los ojos,tu sonríes y callas,
se congela en los labios de la persona amada.
Como duende en sonrisa,en sus dientes se apaga.
A veces la palabra,a las noches consagra su mejor pensamiento
transformando esperanzas.
A los mares su espuma.
A los vientos suspiros de inocencias pasadas.
A veces la palabra como caballos galopando,
sin jinetes ni riendas,libertad deseada.
A veces como concha cerrada,misteriosa,emergiendo del alma.
O salada.
O pegada a los labios con sabor agridulce,hechicera y malvada.
A veces la palabra extranjera y cercana.
Y lejana en tu idioma.
A veces la palabra solamente palabra carente de ideales.
rodeada de extraños gestos y de algunos fantasmas,
que asustan a los labios y al corazón espantan.
A veces la palabra entre la algarabía que nunca dice nada,
robando los sonidos,esperando un mañana.
A veces como toro valiente esperando en la plaza,sin temor a la muerte.
A veces las palabras son pozo de deseos perdidos, en la boca prestada.
A veces la palabra, lentamente a la noche puede desentrañarla,
como el hada del cuento,transformando sus páginas.
A veces la palabra resucitando estatuas,desenterrando muertos,
abriendo las ventanas,volviendo los silencios,besando las distancias.
La palabra es esclava de nuestros pensamientos.
La palabra que explota,la que nunca se calla,la que pide disculpas,
la palabra que mata,la que muere en tu boca,la que siempre me nombra,
la que nunca se olvida,la que besan los labios,la que viste desnudos,
la que alumbra mañanas.
La que dice tu nombre y al despertar te llama,sin encontrar respuesta.
La que vuelve a llamarte,la que nunca se cansa. Ana Molina ,
como el agua a la fuente,apenas sin rozarla.
A veces la palabra como nido se enreda en nuestras